Aquí vivió. Historia de un desahucio

Isaac Rosa  e Cristina Bueno, en  Edicións Nube de Tinta.

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   Debut na novela gráfica do escritor, periodista e guionista sevillano Isaac Rosa (La malamemoria, El país del miedo). Rosa contactou cos afectados, acudiu ás asembleas…

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   Aínda que se coloca inequivocamente do lado dos afectados, Rosa non nega que os cidadáns (por ignorancia, por interese, porque se deixaron enganar polos bancos…) dalgunha maneira colaboraron na complexa situación que se produciu en España durante esta última crise.

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   A debuxante Cristina Bueno é autora dos extraordinarios debuxos.viñeta Bueno publicou Las abuelas dan el golpe (Planeta Cómic), xunto á guionista Raquel Franco.

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E este catastrófico asunto da vivenda recorda asombrosamente ao que relata Groucho Marx no seu escacharrante autobiografía Groucho and me (1959).

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   Nela relata, no capítulo titulado “De como fui protagonista de las locuras de 1929”, o seguinte:

   Entonces empecé a pasarme las mañanas instalado en el despacho de un agente de Bolsa, contemplando un gran cuadro mural lleno de signos que no entendía. A no ser que llegara temprano, ni siquiera me era posible entrar. Muchas de las agencias de Bolsa Groucho-y-yotenían más público que la mayoría de los teatros de Broadway.

   Parecía que casi todos mis conocidos se interesaran por el mercado de valores. La mayoría de las conversaciones sólo hablaban de la cantidad que tal y tal valor había subido la semana pasada, o cosas similares. El fontanero, el carnicero, el panadero, el hombre del hielo, todos anhelantes de hacerse ricos, arrojaban sus mezquinos salarios -y en muchos casos, sus salarios de toda la vida- en Wall Street. Ocasionalmente, el mercado flaqueaba, pero muy pronto se liberaba la resistencia que ofrecían los prudentes y los sensatos, y proseguía su continua ascensión.

   De vez en cuando algún profeta financiero publicaba un artículo sombrío advirtiendo al público que los precios no guardaban ninguna proporción con los verdaderos valores y recordando que todo lo que sube debe luego bajar. Pero apenas si nadie prestaba atención a esos conservadores tontos y a sus palabras idiotas de cautela. Incluso Barney Baruch, el Sócrates de Central Park y mago financiero  americano, lanzó una llamada de advertencia. No recuerdo su frase exacta, pero venía a ser así: “Cuando el mercado de valores se convierte en noticia de primera página, ha sonado la hora de retirarse”.

Yo no estaba presente en la Fiebre del oro del 49. Me refiero a 1849. Pero imagino que esa fiebre fue muy parecida a la que ahora infectaba a todo el país. El presidente Hoover estaba pescando y el resto del gobierno federal parecía completamente ajeno a lo que sucedía. No estoy seguro de que hubiesen conseguido algo aunque lo hubieran intentado, pero en todo caso el mercado se deslizó alegremente hacia su perdición.

(Groucho y yo, Tusquets edicións, 1972, pp. 174s)

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Un día nas carreiras, de 1937, é a sétima película dos irmáns Marx.

 

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Alejandra Pizarnik

Poesía completa

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   Alejandra Pizarnik naceu en Bos Aires en 1936 nunha familia de inmigrantes xudeus de orixe rusa e eslovaca.

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   Publicou o su primeiro libro, La tierra más ajena, en 1955. Seguiron La última inocencia, en 1956, e Las aventuras perdidas, en 1958.

BALADA DE LA PIEDRA QUE LLORA

                                   A Josefina Gómez Errázuris

la muerte se muere de risa pero la vida

se muere  de llanto pero la muerte pero la vida

pero nada nada nada

 (La última inocencia)

   Entre 1960 e 1964 instalouse en París e alí colaborou en diferentes revistas e diarios. Desa época procede a súa amizade con Julio Cortázar, Rosa Chacel e Octavio Paz, quen prologou o seu cuarto poemario, El árbol de Diana (1962).

Salta con la camisa en llamas

de estrella a estrella,

de sombra en sombra.

Muere de muerte lejana

la que ama al viento.

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Prólogo de Octavio Paz 

Árbol de Diana de Alejandra Pizarnik. (Quím.): cristalización verbal por amalgama de insomnio pasional y lucidez meridiana en una disolución de realidad sometida a las más altas temperaturas. El producto no contiene una sola partícula de mentira. (Bot.): el árbol de Diana es transparente y no da sombra. Tiene luz propia, centelleante y breve. Nace en las tierras resecas de América. La hostilidad del clima, la inclemecia de los discursos y la gritería, la opacidad general de las especies pensantes, sus vecinas, por un fenómeno de compensación bien conocido, estimulan las propiedades luminosas de esta planta. No tiene raíces; el tallo es un cono de luz ligeramente obsesiva; las hojas son pequeñas, cubiertas por cuatro o cinco líneas de escritura fosforescente, peciolo elegante y agresivo, márgenes dentadas; las flores son diáfanas, separadas las femeninas de las masculinas, las primeras axilares, casi sonámbulas y solitarias, las segundas en espigas, espoletas y, más raras veces, púas. (Mit. y Etnogr.): los antiguos creían que el arco de la diosa era una rama desgajada del árbol de Diana. La cicatriz del tronco era considerada como el sexo (femenino) del cosmos. Quizá se trata de una higuera mítica (la savia de las ramas tiernas es lechosa, lunar). El mito alude posiblemente a un sacrificio por desmembración: un adolescente (¿hombre o mujer?) era descuartizado cada luna nueva, para estimular la reproducción de las imágenes en la boca de la profetisa (arquetipo de la unión de los mundos inferiores y superiores). El árbol de Diana es uno de los atributos masculinos de la deidad femenina. Algunos ven en esto una confirmación suplementaria del origen hermafrodita de la materia gris y, acaso, de todas las materias; otros deducen que es un caso de expropiación de la sustancia masculina solar: el rito sería sólo una ceremonia de mutilación mágica del rayo primordial. En el estado actual de nuestros conocimientos es imposible decidirse por cualquiera de estas dos hipótesis. Señalemos, sin embargo, que los participantes comían después carbones incandescentes, costumbre que perdura hasta nuestros días. (Blas.): escudo de armas parlantes. (Fís.): durante mucho tiempo se negó la realidad física del árbol de Diana. En efecto, debido a su extraordinaria transparencia, pocos pueden verlo. Soledad, concentración y un afinamiento general de la sensibilidad son requisitos indispensables para la visión. Algunas personas, con reputación de inteligencia, se quejan de que, a pesar de su preparación, no ven nada. Para disipar su error, basta recordar que el árbol de Diana no es un cuerpo que se pueda ver: es un objeto (animado) que nos deja ver más allá, un instrumento natural de visión. Por lo demás, una pequeña prueba de crítica experimental desvanecerá, efectiva y definitivamente, los prejuicios de la ilustración contemporánea: colocado frente al sol, el árbol de Diana refleja sus rayos y los reúne en un foco central llamado poema, que produce un calor luminoso capaz de quemar, fundir y hasta volatilizar a los incrédulos. Se recomienda esta prueba a los críticos literarios de nuestra lengua.

Metamorfoses

Ovidio: Metamorfoses

O libro do autor latino é un dos máis fermosos xamais escritos.

Ovidio naceu en Sulmona (Italia, hoxe en día na provincia de l’Aquila) no ano  43 a. de C. e morreu en Tomis, actual Constanza (Romenia) no 17 ou 18 d. C.

Waterhouse

John Waterhouse, pintor inglés nacido en Roma en 1849 e morto en 1917 en Londres: Perséfone recollendo flores

Ovidio naceu en Sulmona (Italia, hoxe en día na provincia de l’Aquila) no ano  43 a. de C. e morreu en Tomis, actual Constanza (Romenia) no 17 ou 18 d. C.

Actéon dévoré par ses chiens, gravure de Tempesta

Acteón devorado polos seus cans, gravado de Antonio Tempesta (pintor e gravador italiano nacido en Florencia en 1555 e morto en Roma en 1630)

Acteón (Libro III)

Tan pronto como penetró en la gruta, húmeda por el manantial,

las ninfas, al ver un hombre, desnudas como estaban,

se golpearon sus pechos, llenaron de repentinos alaridos

todo el bosque, y rodeando a Diana,

la taparon con sus cuerpos; pero la diosa es más alta

que ellas y les saca a todas la cabeza.

El color que suele teñir las nubes cuando las hiere

el sol de frente, o el de la aurora arrebolada,

ése hubo en el rostro de Diana al sentirse vista sin ropa.

y aunque la multitud de sus compañeras le rodeaba,

con todo se colocó de costado, giró la cabeza atrás,

y, como desearía tener a mano sus flechas, así echó mano

del agua que sí tenía y regó el  rostro del hombre, y,

derramando sobre sus cabellos las aguas vengadoras, añadió

estas palabras que presagiaban la inminente catástrofe:

“Vete ahora a contar que me has visto sin ropa,

si es que puedes contarlo; permiso tienes”. Y sin más amenazas,

le prolonga el cuello, aguza por arriba sus orejas,

cambia en pies sus manos, en largas patas sus brazos, y

cubre su cuerpo de una piel moteada; añade también el miedo.

Huye el héroe hijo de Autónoe, y en su misma carrera

se asombra de verse tan veloz. Pero cuando se vio

en el agua la cara y los cuernos, “¡ay de mí!” quiso decir,

pero las palabras no acudieron; dio gemidos, y éstos

fueron sus palabras; unas lágrimas rodaron por un rostro

que no era el suyo; sólo le quedó su primitiva inteligencia.

[…]

Tradución de Antonio Ramírez de Verger e Fernando Navarro Antolín

Diane sortant du bain, par Boucher (1742)

Boucher: Diana saíndo do baño

Ten Pierre Klossovski un inclasificable ensaio de 1956 titulado Le bain de Diane (El baño de Diana, Tecnos, 1990). Nel di:

   “Dice una leyenda que Acteón, hijo del pastor Aristeo y de Autónoe, hija de Cadmo, fue iniciado en la caza por el centauro Quirón. Según esta leyenda, sus propios perros, tras haberle devorado bajo la forma de ciervo, empezaron a vagar buscando el rostro de su dueño, y no se calmaron hasta reconocerle en la estatua que se le erigió, siguiendo el consejo del centauro, en la ladera de un peñasco.”

Diane et Actéon - Ateliers d_Ile-de-France - France, XVIe siècle - Laine et soie, 207 x 245 cm - Inv. 004 69

Diane et Actéon (Ateliers d’Ile-de-France, XVI século, tapiz de la e seda)

1984

George Orwell

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A obra de Orwell sobre unha ditadura é o único clásico entre os cincuenta libros máis vendidos en España en 2016.

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   Cando escribiu 1984, George Orwell non pensaba nunha sociedade futura, senón no presente. A súa distopía non pretendía ser unha metáfora, sino una descrición dos totalitarismos do século XX, sobre todo do estalinismo.

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  O anticomunismo que acompañou a George Orwell nos últimos anos da súa vida ten un escuro capítulo confirmado recentemente: o escritor británico delatou  trinta e oito intelectuais, que acusaba de ser simpatizantes ou potenciais simpatizantes comunistas. A maioría das persoas delatadas por Orwell eran periodistas.

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Portada do libro deseñada por Frank Shepard Fairey, OBEY

(Texto extraído do artigo de  Guillermo Altares “La llegada de Trump convierte ‘1984’ en superventas en EEUU”, publicado recentemente en El País)

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    Frank Shepard Fairey, OBEY (1970, Charleston, Carolina do Sur, Estados Unidos): artista urbano e deseñador gráfico famoso polas  pegatinas coa imaxe do loitador televisivo André o Xigante e os diseños que toman elementos do cartelismo de propaganda política de mediados do século XX.

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Frank Shepard Fairey

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Edgar Allan Poe

Narracións extraordinarias

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Ilustración de Matthew Childers

Edgar Allan Poe

(Boston, 1809-Baltimore,1849)
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Ilustración de Harry Clarke

Mestre do relato curto, especialmente de terror. Considérase o inventor do relato detectivesco.

En español temos a extraordinaria tradución de Julio Cortázar.

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Bernie Wrightson: Creepy

   Os contos de terror ou  góticos constitúen a súa obra máis coñecida. Están entre os mellores do mundo:

“O gato negro”

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Film de 1934

“O barril de amontillado”

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Ilustración de Harry Clarke, 1933, para Cask of Amontillado

 “O pozo e o péndulo”

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 “A caída da casa Usher”

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Ilustración de Arthur Rackham

        “Ligeia”

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Ilustración de Arthur Rackham

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Ilustración de Aubrey Beardsley para “O gato negro”

Odisea de Homero

A illa de Eea

Circe, by John William Waterhouse

John William Waterhouse, pintor inglés (1849-1917): Circe ofrecendo a copa a Odiseo, 1891

Na illa de Eea, a illa dos lamentos, reina Circe. A maga Circe, Kirké, a señora das feras.

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Waterhouse: Circe invidiosa ou Circe envenenando o mar, 1892

 

Kirké en grego significa falcón, e o falcón é unha das aves funestas. Eea é o inframundo.

   Por iso, despois de chegar a ela,  Ulises e os seus compañeiros navegaron ao lado do perigoso   prado florido onde as sereas agardan.

   As sereas cantan e encantan os mariñeiros coas súas voces  enganosas e arrástranos ás augas. Ulises, o das mil estrataxemas, mandou que os seus compañeiros  taponasen os oídos con cera. A el atárono, para que puidese escoitar as marabillosas melodías sen morrer.

   Elas, furiosas, revoaron ao redor da embarcación sen poder evitar que os mariños continuasen avanzando.

  A etimoloxía da palabra serea (Σειρήν, en grego) é, segundo Pierre Chantraine, escura.

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The Sirens Vase, stamnos ático do Museo Británico, atribuído ao chamado “pintor das sereas” (circa 480 aC-470 aC)

Mais probablemente evocaba a intensa calor do mediodía: as sereas eran démones do mediodía e da calma extrema sobre o mar.

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Edward Armitage, pintor inglés (1817 – 1896): The Siren, 1888

Un dos poemas de Jean Cocteau di así:

Voici les compagnons d’Ulysse,

prenez garde, pauvres sirènes:

ils emportent des mers lointaines,

des tristesses,

des syphilis.

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Ilustración para a Odisea de John Flaxman, artista inglés (1775-1826)

   “Amigos, no debe ser uno sólo ni dos los únicos que conozcan las profecías que me contó Circe, divina entre las diosas. Así que os las voy a decir para que, conociéndolas todos, o muramos o tomemos precauciones para escapar a la muerte y el destino. En primer lugar, nos aconseja precavernos de la voz y del prado florido de las divinas Sirenas. A mí sólo me deja escuchar su voz. Atadme, pues, con rigurosas ligaduras, para que me  quede aquí fijo, de pie junto al mástil, y que estén muy fuertes las amarras. Y si os suplico y ordeno que me desatéis, entonces vosotros sujetadme más fuerte con otras maromas.

   Con semejantes palabras informé de todo a mis compañeros, mientras que la  bien construida nave llegaba a la isla de las Sirenas. La impulsaba un viento propicio. De pronto allí amainó el aire y se produjo una calma chicha, y la divinidad adormeció las olas. Los compañeros se levantaron y plegaron las velas del barco, y las recogieron dentro de la cóncava nave y, tomando en sus manos los remos, sentados blanqueaban el mar con las pulidas palas. A mi vez yo corté con mi aguda espada una gruesa tajada de cera y la fui moldeando en pequenos trozos con mis robustas manos. Pronto se caldeaba la cera, ya que la forzaba una fuerte presión de los rayos de Helios, el soberano Hiperiónida. A todos mis compañeros, uno tras otro, les taponé con la masa los oídos. Y ellos me ataron a su vez de pies y manos en la nave, erguido junto al mástil, y reforzaron las amarras de éste. Y sentados a los remos se pusieron a batir el mar espumoso con sus palas.”

Odisea, Canto XII, traducción de Carlos García Gual (Alianza Editorial, 2004)

Sirens Ulysses

Waterhouse: Ulysses and the Sirens (1891)

Xa antes a intelixencia de Ulises lograra enganar a Polifemo, o moi famoso. A illa dos cíclopes (os que arrolan os ollos) é outro dos infernos da Odisea.

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Arnold Böcklin, pintor suízo (1827-1901): Odysseus and Polyphemus, 1896