Unha carta de amor

   Federico García Lorca escribiu unha deliciosa carta a Emilia LLanos Medina. Dez anos maior ca el, Federico, nada máis coñecela, en agosto de 1918, dedicoulle un exemplar de Impresiones y paisajes nestes termos. “A la maravillosa Emilia Llanos, tesoro espiritual entre las  mujeres de Granada, divina tanagra del siglo XX. Con toda mi admiración y fervor”. A considerable diferencia de idade impediu seguramente a Emilia Llanos corresponder ao amor de Lorca, pero, co paso dos anos, o recordo do asasinato do poeta volveuna literalmente louca de amor por el. (E. Martín: GARCÍA LORCA, Federico: Antología comentada II. Teatro e prosa, Madrid, Ediciones de la Torre, 1989, p. 328).

Federico e Isabel García Lorca Granada, 1914

Lorca e a súa irmá Isabel. Granada, 1914.

CARTA A EMILIA LLANOS MEDINA

Madrid, 28 de noviembre de 1920

Srta. doña Emilia Llanos. Plaza Nueva. Granada

   Querida Emilia:

   Hace mucho tiempo que no sabía nada de usted y ayer la recordé tan cariñosamente como yo sé hacerlo cuando se trata de personas tan exquisitas y espirituales como usted lo es.

   Yo la veo en medio de ese maravilloso paisaje granadino como la única mujer granadina capaz de sentirlo, y me alegro extraordinariamente de tener una amiga que mire los chopos encendidos y las lejanías desmayadas como si yo las mirase.

   ¡Qué hermosa y que triste estará la carrera del Darro y qué nubes habrá por Valparaíso!, ¿verdad? Yo recuerdo a Granada como se deben recordar a las novias muertas y como se recuerda un día de sol cuando niño. ¿Se han caído del todo las hojas?… Aquí, en Madrid, ya están los árboles esqueléticos y fríos; solo en algunos queda una hojilla, que se mueve con el triste viento como una mariposa de oro.

Lorca

Lorca (1898- 18 de agosto de 1936)

   Ahora empieza a llover y todo está cubierto de una niebla maravillosa.

   Yo…, siéndole franco, estoy un poco triste, un poco melancólico; siento en el alma la amargura de estar solo de amor. Sé que estas melancolías pasarán…, pero el rastro ¡queda siempre!

   Ayer iba por la Carrera de San Jerónimo y vi una mujer que me pareció usted: lo mismo de alta, lo mismo de elegante. Y lo más gracioso fue que se paró en una tienda de antigüedades… ¡Y qué antigüedades!… Jarrones de China, talaveras viejos, vasos japoneses, collares indios… Usted hubiera dado gritos y la Genoveva de la tienda hubiera salido asustada.

   ¿Será usted tan cariñosa conmigo que me mande un retrato firmado para verla a menudo? ¿Lo hará?… Yo se lo pagaré con una  poesía… ¿Trato hecho?

   Por hoy no la digo más. Soy correcto y espero su contestación para escribirla más largamente.

   Adiós, Emilia. No os olvida vuestro amigo.


Federico

Recuerdos a Federiquito.

garcia-lorca-dama-en-el-balcc3b3n-1927

García Lorca: Dama en el balcón, 1927

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