Concurso literario “Otra aventura de Don Quijote”.

En 2015 se cumple el IV centenario de la publicación de la 2ª parte de *El
Quijote. *Por eso el Depto. de Lengua castellana organizó el 23 de abril un
maratón de lectura de dicha obra para celebrar el Día del libro. A pesar de
que el escenario imponía (magníficas las flores de Elena y Ángeles)
nuestros alumnos y alumnas salieron airosos de la difícil prueba de vencer
los nervios y la timidez . Durante el recreo aprovechamos para entregar los
premios del concurso literario de relatos que  habíamos convocado con el
nombre de *Otra aventura de D. Quijote (* cualquier esfuerzo es poco cuandoDSC_0263
se trata de agasajar a Cervantes). El jurado disfrutó con la desbordante
imaginación de nuestros jóvenes escritores. Este es el palmarés:
Categoría C: 1º premio: Miguel Tomás Fiuza de 1º de Laboratorio.
2º premio: Yolanda García Ferradás de CAE
Categoría B: 1º premio: Sabela Brea Vázquez de 3º eso B
2º premio: Iria Aboal Díaz de 3º eso A


En la categoía A nos vimos obligados a conceder un accésit debido a la
cantidad y calidad de los trabajos presentados : Laura García Méndez de 1º
eso C
1º premio: Aldara Fernández Fernández de 2º eso B
2º premio Julia Barros Cortegoso de 2º eso A

 

Reproducimos el texto ganador de la categoría A (Aldara Fernández F.):

Atraídos por las leyendas de la laguna de Antela, erraban por los caminos de la comarca de A Llimia, un hidalgo y su escudero, con la idea de descubrir el misterio de Antioquia.
Caia la noche cuando alcanzaron las orillas del río Limia.
-iCuidado mi señor! Otrora este fue el río Lethes, e! río del olvido, de! que cuenta la leyenda que los muertos beben de el y losmortales que lo atraviesan pierden la memoria.
-Has de saber, Sancho. que no todas las leyendas son ciertas. Ahora busca un puente para atravesar el río.
-IDesventurado de mi, ya no recordaré a mis hijos ni a mi mujerl
-jCierra esa boca Sanchoi Te repito que eso son falacias. Como castigo a tu indisciplina, serás el primero en atravesar el río.
Don Quijote, ai ver su terror, apiadose de él.
-No temas, Sancho,seguiremos conservando el dulce recuerdo de nuestras amadas.
“Bien puedo jurar que mi amo esta loco”- pensó Sancho, a la vez que buscaba un puente. Cuando lo encontro, mucho tuvo que insistir y prometer Don Quijote para que lo cruzara, cosa que Sancho hizo cuando este desenfundó la espada.
Mientras Don Quijote cruzaba el puente, le preguntaba a Sancho anécdotas de sus pasadas aventuras, a las que respondia sin dilacion.
-¿¿Ves comotenia razón?? No hay ningún peligro… iiiSocorro!!!
Sancho vio atonito como el endeble puente se derrumbaba al paso de Don Quijote, quien ya en el agua, lanzaba estocadas a la nada y chapoteaba, intentando alejarse del lugar.
Intrigado, se acerco, asegurándose de que no lo llevaba (a corriente, mientras lanzaba piedras al atacante de su señor.Al ver que no se movia, salvo con premura los rnetros que !os separaban y vio con verguenza la brecha que tenía en la cabeza, causada por sus pedradas.
Cuando Don Quijote se despertó, pensó que sus enemigos habían ganado la batalla, pues se vio amortajado, pero a! encontrar a su leal escudero a su lado, se tranquilizó. El bueno de Sancho, temiendo que su señor cogiera frío, lo amantara a conciencia, permitiéndole mover solo la cabeza.
Don Quijote contó lo sucedido:
-Amigo mfo, creí que no te volvería a ver. Estaba acorralado; venían a por mí.
-¿Quiénes mi señor?
-iAimas en pena! Me contaron las batallas y los engaños que sufrieron, Muertes espantosas llenas de dolor. Querían que me uniera a ellas. En otrora, el hechizo del río debió ser muy poderoso para que ejércitos enteros zozobrasen en él.
.
Sancho no reconoció la expresión de su señor. Su cara estaba pálida, tenía los ojos inyectados en sangre y estaba temblando. Pensó que quizá estuviera enfermo, pues no se le paso por la cabeza que el Cabalero de la
Triste Figura pudiese tener miedo.
Sancho le intentó explicar fa!lidamente que había sido su imaginación la que confundiera troncos y ramas de árboles arrastrados por la corriente con almas en pena. Pero fue imposibie.
-Bien se ve, amigo Sancho, que no sabes nada de aventuras. ¿Qué podría explicar mi dolor de cabeza? Me atacaron cobardemente por la
retaguardia.
-Tenéis razón, mi señor- dijo Sancho, pues no podría convencerle de lo contrario.
Cuando Don Quijote estuvo compietamente recuperado, decidieron continuar sus andanzas.

 

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